A veces me siento libre en un ascensor enano durante treinta segundos cantando solo, y otras me siento atrapado un día entero en algo tan grande como Madrid.
A veces me siento triste al recordar momentos bonitos, y otras contento de salir adelante de momentos difíciles.
A veces me siento avergonzado de ser el mejor en algo, y otras orgulloso de no hacer las cosas como el resto quiere que las haga.
A veces me siento fuerte cuando me veo algunas cicatrices, y otras débil cuando no tengo ni un solo rasguño en mi cuerpo.
A veces me siento aburrido haciendo cosas divertidas, y otras animado recordando momentos tristes.
A veces siento miedo de necesitar a alguien hasta tener que depender de ella, y otras tranquilidad estando horas con una personas sin necesitar a nadie más.
A veces me siento cansado en un sofá, y otras fresco después de correr diez kilómetros.
Pero lo importante es que siento.
miércoles, 28 de enero de 2015
lunes, 19 de enero de 2015
Mis vicios
El diccionario dice que mis vicios son malos hábitos, pero claro, como va a saber que mis vicios son algo tan común como la risa de mis amigos, y tan raro como que me gusta el silencio de no escuchar nada volviendo a casa de noche.
Es imposible que un libro tan frío como un diccionario sepa que mis vicios sean algo tan tranquilo como mi cama, y tan eufórico como la adrenalina.
No es culpa del diccionario, siempre ha sido de letras y no entiende que mis vicios sean algo tan comprensible como la música de Bohemian Rhapsody y tan difícil de entender como las rimas de Extremoduro.
Vicios sanos como el deporte y cancerígenos como el cannabis, limpios como un beso con los ojos cerrados, y sucios, muy sucios como los festivales.
Mis vicios son algo tan plural como los libros, y tan singular como mi canción favorita, algo tan fácil como ver reír a un niño y tan difícil como escuchar un "te quiero", de los de verdad.
Como va a saber un diccionario lo que es un vicio si nunca podrá saborear mis vicios dulces como la tarta de queso, o los salados como el jamón serrano, los fríos como el magnum de chocolate blanco ni los calientes como los espaguetis carbonara.
Mis vicios son tan caros como un viaje a un país que no conozco, y tan baratos como darle un abrazo a mi abuela, son tan verdes como andar por la montaña y tan azules como bañarme en el mar hasta que se me arrugan los dedos.
Mis vicios se ven a través de una pantalla como una buena película de Christopher Nolan o un papel perfecto de Matthew McConaughey, y se viven de pie gritando a ritmo de Robe o Alex Turner.
Tengo vicios recientes como el traqueteo de una aguja dejándome en la piel tinta para el resto de mi vida, y vicios que me han acompañado toda la vida como un balón de fútbol.
Mis vicios son sencillos y complicados, y el día que me desprenda de ellos nos sabré como vivir.
Es imposible que un libro tan frío como un diccionario sepa que mis vicios sean algo tan tranquilo como mi cama, y tan eufórico como la adrenalina.
No es culpa del diccionario, siempre ha sido de letras y no entiende que mis vicios sean algo tan comprensible como la música de Bohemian Rhapsody y tan difícil de entender como las rimas de Extremoduro.
Vicios sanos como el deporte y cancerígenos como el cannabis, limpios como un beso con los ojos cerrados, y sucios, muy sucios como los festivales.
Mis vicios son algo tan plural como los libros, y tan singular como mi canción favorita, algo tan fácil como ver reír a un niño y tan difícil como escuchar un "te quiero", de los de verdad.
Como va a saber un diccionario lo que es un vicio si nunca podrá saborear mis vicios dulces como la tarta de queso, o los salados como el jamón serrano, los fríos como el magnum de chocolate blanco ni los calientes como los espaguetis carbonara.
Mis vicios son tan caros como un viaje a un país que no conozco, y tan baratos como darle un abrazo a mi abuela, son tan verdes como andar por la montaña y tan azules como bañarme en el mar hasta que se me arrugan los dedos.
Mis vicios se ven a través de una pantalla como una buena película de Christopher Nolan o un papel perfecto de Matthew McConaughey, y se viven de pie gritando a ritmo de Robe o Alex Turner.
Tengo vicios recientes como el traqueteo de una aguja dejándome en la piel tinta para el resto de mi vida, y vicios que me han acompañado toda la vida como un balón de fútbol.
Mis vicios son sencillos y complicados, y el día que me desprenda de ellos nos sabré como vivir.
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